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Las puedes tomar en el desayuno o la merienda, galletas tiernas, suaves y muy golosas, que además podrán disfrutar las personas que tienen alergia o intolerancia al huevo, pues no lo contiene.

Estas galletas están enriquecidas con nata ligera y con almendras, una interesante fuente nutricional. No omitáis los reposos de la masa en el frigorífico para que en el horneado se mantengan así de voluminosas.

Ingredientes (20 uds.)

  • 200 gramos de harina
  • 125 gramos de almendra molida
  • 5 gramos de levadura de repostería
  • 150 gramos de azúcar
  • 200 gramos de nata ligera
  • c/n de extracto de vainilla
  • c/n de azúcar glas
  • 20 almendras marcona crudas.

Elaboración

Mezcla en un bol la harina, la almendra molida, la levadura y el azúcar. Una vez bien mezclado incorpora la nata y el extracto de vainilla, la cantidad de éste dependerá de su intensidad de sabor y cuánto quieras destacar el aroma de vainilla en las galletas.

Amasa hasta que todos los ingredientes estén integrados y obtengas una masa homogénea, fina y maleable. Haz una bola y déjala en el bol, cúbrela con film transparente y deja reposar en el frigorífico una hora aproximadamente.

Pasado este tiempo, retira la masa del frigorífico y haz porciones de unos 30 gramos, prepara un plato con abundante azúcar glas para hacer una cobertura a las galletas. Primero forma una bola con cada porción de masa y a continuación rebózalas en azúcar glas. Termina colocando una almendra sobre cada galleta presionando ligeramente.

Pon las bolas preparadas en la bandeja del horno cubierta con una lámina de teflón o papel vegetal, para volver a dejarlas reposar en el frigorífico otra hora aproximadamente. Si la bandeja del horno no cabe en el frigorífico, deberás ponerlas en otra bandeja de menor tamaño y pasarlas a la del horno antes de proceder a su cocción.

Precalienta el horno a 200º C con calor arriba y abajo. Cuando haya alcanzado la temperatura y las galletas se hayan endurecido en el frigorífico, introduce la bandeja en el horno. Hornea las galletas de nata durante 15 minutos, apenas cogerán color, pero sí volumen, adquiriendo además esponjosidad.

Cuando retires las galletas del horno, pásalas a una rejilla para que se enfríen, después están listas para degustar, solas o acompañadas de un vaso de leche, el café, el té o lo que más apetezca.

Publicada en gastronomiaycia

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